Translate

lunes, 9 de septiembre de 2013

La medida del tiempo

La música es un arte que tiene mucho que ver con las matemáticas, y en el que es fundamental la medida precisa de la duración de las notas y de los silencios.
Todos en mayor o menor medida tenemos un cierto sentido o percepción del ritmo de una canción cuando la oímos, de una manera natural y sin darnos cuenta, solemos mover el pie o dar palmadas con una mano cuando estamos disfrutando de una melodía que nos gusta. Esto es una buena señal, ya que indica que tenemos sentido del ritmo y que somos capaces de captar el pulso de una canción.
Cuando queremos comenzar a aprender a tocar un instrumento, nos encontramos con la dificultad de que como nuestros dedos no saben hacer los movimientos que queremos de una manera natural. Nos cuesta mucho esfuerzo y no podemos mantener el ritmo del ejercicio que estamos haciendo, con lo que el resultado que obtenemos suele ser desesperanzador, provocando que muchas personas sin paciencia abandonen la práctica del instrumento.
En una primera etapa necesitamos realizar ejercicios de dedos, que son sólo combinaciones de movimientos, cuya única finalidad es la de que vayan cogiendo fuerza, precisión y velocidad.
En una segunda etapa, en la que ya conocemos varios ejercicios, escalas e incluso algún fragmento de alguna canción, es cuando comenzamos a pelearnos con una máquina que es el metrónomo .


Este aparato es, desde hace muchos años, la herramienta que se utiliza en la formación clásica para medir y controlar el tiempo. Como el de la foto va a cuerda, como un reloj, y según pongamos la pesa que lleva la barra, irá más deprisa, o más despacio. Además tienen la opción de que suene una campanilla para que nos marque el inicio del primer tiempo de compás. Es decir en un 4/4 (4 por 4) sonarán 3 tac-tac y una campanilla en el primero.

Con el avance de la tecnología moderna también llegó la electrónica a los metrónomos.
Con estos aparatos se ha conseguido una precisión aún mayor y más prestaciones a la hora de medir el tiempo. La medida del tiempo, tempo o velocidad se mide en una expresión que se llama BPM (Bits Por Minuto). Esta medida quiere decir la cantidad de notas negras que entrarán en un minuto.
Gracias a estos aparatos se puede medir de una manera muy precisa el pulso de una canción. Y cuando tienes un cierto nivel, y compones algo te das cuenta que a la hora de medirlo la diferencia de 2 ó 3 puntos de metrónomo es crucial para que vayas a gusto o que tengas que ir forzado, intentando encajar tu composición con la medida del metrónomo, terminándose por perder la magia y el sentimiento que habías conseguido con el momento de inspiración. Incluso tienen la posibilidad de marcarte los tresillos (una figura musical de solfeo), que suelen ser muy difíciles a la hora de practicar y de medir.

En el conservatorio te enseñan a leer solfeo, lo que implica a interpretar una partitura y medir correctamente la duración de las notas. Se suele usar el metrónomo para realizar ejercicios y para practicar una partitura que no tenga cambio de compás o de tempo.

Cuando una pieza musical es rítmicamente más sofisticada y de mayor nivel, nos encontramos con cambios de compás, (es decir no transcurre toda la pieza desde el principio hasta el final con el mismo compás, 3/4, 4/4, 6/8, 5/4 etc...) o también con cambios de tempo. En estos casos un metrónomo es incapaz de marcarnos el compás. En la música clásica recae en el director de orquesta la tarea de marcar el tempo y tiene la responsabilidad de la correcta ejecución e interpretación de una partitura. De ahí que haya variaciones en una misma pieza dependiendo de que director y de que orquesta se trate.

En la música moderna no tenemos otra opción que la de trabajar con un ordenador, y gracias a un programa de secuenciación, poder programar en cada compás determinado cuando viene un cambio de tipo de compás y/o velocidad.

Cuando oigáis una pieza o canción con muchos cambios, velocidades y demás, pensad que ha habido mucho trabajo detrás para cuadrarlo y medirlo.


Aquí tenéis al grupo canadiense RUSH  los maestros absolutos del rock progresivo.

Disfrutad de vuestra música, que os acompañará siempre en los momentos importantes.