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miércoles, 3 de abril de 2013

La Práctica del Instrumento


Cuando empiezas a tocar un instrumento te sientes como se suele decir "Como un pulpo en un garaje", no sólo tus dedos no hacen lo que tú quieres, sino que además no sabes lo que tienen que hacer para que suene esa idea que llevas en la cabeza. Empiezas a pensar ... "no puede ser tan difícil, total ves tocar a otros y parece fácil, incluso parece que no se esfuerzan y se lo pasan bien".
ERROR!
El aprender a tocar un instrumento requiere mucho (MUCHO) esfuerzo y dedicación, así como gran cantidad de estudio. Cuando empiezas, la impaciencia que tienes por empezar a hacer algo que parezca una canción o tocar alguna canción conocida hace que la mayoría de las personas que comienzan este duro camino aparquen el instrumento y se dediquen a otra cosa.
Al principio te encuentras con dos barreras, por un lado la fisiológica y por otro la de los conocimientos musicales. Cuando empiezas sueles comenzar de manera autodidacta, comprándote algún método o quedando con algún amigo que te empieza a enseñar algo. Está bien, pero si no sigues un método progresivo y con alguien que vigile tus progresos y tus fallos sólo llegarás a un punto en el que ya no avanzarás más; empezarás a repetirte y te estancarás.

La parte fisiológica no tiene ningún misterio. Sólo es cuestión de meterle horas. Como diría mi amigo José Luis Gabaldón (maestro del Sweet Picking) :"Un ejercicio que no te sale, lo repites y repites y cuando llevas 1000 veces te sale".
Esas cosas que vemos hacer a los grandes guitarristas requieren que tus músculos realicen una gimnasia repetitiva para que cada vez tus dedos tengan más precisión, más fuerza, y velocidad.

En una entrevista que le hicieron a Michael Lee Firkins le preguntaban que cuantas horas dedicaba al día para haber llegado al nivel que tenía, él respondió que cuando estaba aprendiendo tocaba una media de 12 horas al día, pero que cuando ya era profesional e iba de gira o dando las presentaciones que realizaba (fue durante un tiempo probador oficial de Yamaha en ferias), sólo con la hora u hora y media que duraba el show le servía para mantener su nivel.
Cada persona tiene que saber darse cuenta de sus limitaciones (fisicas y de tiempo) que tiene, y darse cuenta hasta donde puede llegar sin que suponga una obsesión o una decepción. A veces es mejor conformarse con un nivel más bajo y ser feliz y disfrutar durante muchos años de la música y del instrumento, que obsesionarse y ser una persona desesperada por no conseguir alcanzar ese sueño.
Es bueno tener un sueño y luchar por él y esforzarse pero cada persona tiene que saber hasta donde esta dispuesto a llegar y el precio que esta dispuesto a pagar. La decisión tiene que ser tuya y no dejarte influir por nadie, si no, te estarás arrepintiendo toda la vida.
El tema del estudio es parecido hay que conocer lo básico e ir avanzando y aprendiendo según tus espectativas y metas. Hay músico de fama mundial que tienen mucho menos nivel de dominio de un instrumento y sin embargo han obtenido un reconocimiento mucho mayor que otros que son unos virtuosos.
Yo hace muchos años que digo "Profesores de orquesta hay miles y miles, pero compositores de la talla de Mozart o Vivaldi hay muy pocos".
El dominar un instrumento no quiere decir que seas capaz de hacer buenas canciones, la música que sólo sale de la cabeza y no sale del corazón o la inspiración nunca llegará tan lejos; puede que te deje alucinado, que te quedes impresionado con esas acrobacias con un determinado instrumento pero eso no hará que esa canción sea una canción inmortal. Canciones de Elvis, Los Beatles o Nirvana, y tantos y tantos otros surgieron de la pasión y la inspiración y perdurarán para siempre entre nosotros.

En definitiva disfrutad de la música.